| Buenos
Aires, 13 de marzo de 2008 – USUARIA, la Asociación
Argentina de Usuarios de la Informática y las
Comunicaciones, organizó por cuarto año
consecutivo el Congreso Segurinfo, al que asistieron
alrededor de 1500 personas. El lema de este año
fue “Compartiendo las buenas prácticas”,
un mensaje que alude a la necesidad de concientizar
a los usuarios del valor que tiene el aspecto humano
en el resguardo de la información, más
allá de contar con buenos softwares.
En la apertura del evento estuvieron
presentes Nora Alzúa, presidente del comité
académico, Juan José Dell’Acqua,
presidente del congreso, Alberto Chehebar, presidente
de USUARIA y el Dr. Nicolás Trota, subsecretario
de tecnologías de la Subsecretaría de
Gestión de las Tecnologías, que depende
de la Secretaría de Gestión Pública.
El funcionario afirmó que la seguridad de la
información en la administración pública
es un tema central de la agenda de este gobierno y señaló
la necesidad de avanzar en una normativa que tipifique
las acciones de prevención en esa área.
Taller de Crisis
La novedad de este año fue el
Taller de Crisis. Los miembros del comité académico
de Segurinfo se dividieron en dos grupos interdisciplinarios
de una hipotética empresa que debían enfrentar
una situación de crisis de seguridad. El caso
planteado fue el siguiente: una empresa imaginaria de
venta minorista de productos electrónicos por
Internet, llamada Frágil S.A., detectaba compras
de un 15 % de productos con tarjetas mellizas, con datos
robados a sus propios clientes. Un típico caso
de fuga de información. Se formaron entonces
dos comités de crisis, integrados en cada caso
por un CEO, un director de Seguridad, uno de Informática,
uno de Recursos Humanos, uno de Relaciones Institucionales
y otro de Legales.
A cada grupo se le dio un perfil diferente.
Uno, el más conservador, se denominó “Ladrillo”
y se describió como un grupo habituado a las
regulaciones. El otro, más flexible, con el nombre
“Policarbonato”, se definió como
más relacionado con la comercialización.
En ambos casos, el CEO de la empresa se enteraba de
la contingencia a través de su director de Seguridad.
Algunos de los datos con los que contaba cada grupo
eran, por ejemplo, que el firewall había estado
desactivado por 15 minutos –durante los cuales
algo había ocurrido- y que uno de los clientes
damnificados era un conocido periodista. Asimismo, la
primera recomendación era no modificar ningún
procedimiento en las siguientes horas respecto a cómo
se venía operando, de manera que se pudiese detectar
eventualmente dónde o cómo se producía
la fuga.
El grupo “Ladrillo” tomó
las siguientes decisiones:
-esperar eventos externos evidenciados
-hacer investigación interna
-concentrar las comunicaciones en un vocero
-colaborar con la policía a través de
legales (no directamente)
-activar el firewall inmediatamente (en contra de lo
sugerido)
-analizar contratos con el banco
Por su parte, el grupo “Policarbonato”,
que funcionó como una Pyme, donde el nº1
de la empresa toma las determinaciones, decidió:
-activar la red de contactos del CEO (concretamente,
llamar a un amigo para que recomiende algo o a alguien)
-contratar un investigador externo
-mantener la operativa sin cambios por las siguientes
72 horas para intentar descubrir los causantes del suceso
-ejecutar acciones de desvinculación del personal
interno en los casos en que existan dudas sobre su accionar
-analizar impacto económico por demandas (se
asume que el banco no se hará cargo de todo)
-revisar procedimientos del call center
-preparar comunicación interna y externa
Con estas acciones emprendidas, “Policarbonato”
decidió luego realizar una conferencia de prensa
encabezada por CEO y director de RRII, asumiendo el
primero las consecuencias de lo que ocurriera; normalizar
las operaciones, dando de alta de nuevo el firewall;
y tratar de ganarse la confianza del periodista afectado.
Conclusiones
Ambos grupos coincidieron en limitar
la información, mantenerla como confidencial
dentro del comité de crisis. Asimismo, la crisis
no se comunicó inmediatamente: hasta que no hubiera
evidencia concreta, no se decía nada.
Se aprendió de la crisis y se
diseñaron acciones. Con ello se asume que no
estaban preparados para enfrentar una crisis. El comité
respondió correctamente, pero con problemas y
reclamos por hechos pasados.
El ejercicio, entonces, dejó
una serie de buenas prácticas para tener en consideración:
-debe existir un procedimiento de respuesta diseñado
y probado;
-un formato preestablecido para el informe de daños;
-un procedimiento de comunicación interna y externa;
-todos deben conocer el plan de acción.
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