Buenos Aires, Argentina,
abril de 2008. - Seal, el cantante
británico cuya voz puede conmover o hacer bailar
por igual, se presentó el último sábado
5 en el Luna Park, como parte de la gira
de difusión de su último disco: "System".
Este gran artista, nacido
en febrero del 63, vino a la Argentina por segunda vez,
luego de haber actuado el año pasado en Pinamar.
En esta oportunidad el objetivo era la difusión de
su último trabajo, en el que casi de principio a
fin se nota una clara vocación de hacer bailar a
los que escuchan.
El disco abre con el tema
"If It's In My Mind, It's On My Face",
en el que ya se percibe la mixtura del trabajo, combinando
esa extraordinaria voz con ritmos que le impiden a uno quedarse
quieto, y dejando un poco de lado la balada que lo distinguió
hasta aquí en su carrera.
El recital del sábado
mostró a un Seal con un enorme carisma
e increíble facilidad para contactar con el público.
Si bien su castellano no pasó del "Hola,
Buenos Aires" y el "gracias"
luego de cada canción, en inglés se despachó
con varias charlas con el público. El momento más
íntimo de la noche llegó cuando invitó
a todos a cantar con él "Kiss from
a rose" y hasta los que no sabían
la letra, la tararearon a la perfección. Junto con
este tema, los otros "clásicos"
de discos anteriores que interpretó fueron: "Crazy"
(casi se viene abajo el Luna), "Killer"
y "Bring it on", con
el que cerró el show.
El despliegue de Seal
en el escenerio es notable. Durante varios pasajes se lo
vio bailando mientras cantaba, y en otros, agachado al borde
del escenario, tomando de la mano a sus fans. Seal
es uno de esos artistas que suenan genial en estudio, pero
que en vivo logran poner la piel de gallina con su voz.
Fue un show que nos dejó
con sabor a poco, porque su historial musical daba para
tocar varias horas seguidas. Sin embargo, durante la hora
y media que estuvo junto a sus músicos en el escenario,
el público estuvo absolutamente cautivado. Sólo
reclamo, a título personal, algunos otros "clásicos"
que me hubiera encantado escuchar.