En
la fría noche del viernes 3 de agosto se presentaron
dos bandas muy diferentes en la sala Batato Barea del
Centro Cultural Ricardo Rojas. Una tiró al pop,
la otra tiró TODO.
Astroboy abrió la noche con un
buen concierto, sólido, cómo su formación.
Martín Rivero, voz, guitarra y pandereta, sacó
a relucir su fino histrionismo, que por momentos se
tornó un poquitín irritante, pero lo mejor
de la banda estuvo cada vez que él tocó
su guitarra acústica. Quizás por los nervios
que puede generar una sala llena, o quizás sólo
porque no lo estila, Rivero no presentó a su
banda, conformada por otras dos guitarras, bajo, teclados
y batería. Juntos ofrecieron cuarenta minutos
de paseo por el britpop y dejaron traslucir influencias
como Oasis o los propios Beatles. Para el gusto de quien
escribe, lo mejor del show estuvo en el medio, en los
temas en los que ensayaron con éxito armonías
de voz y guitarras que hicieron lucir a todos. Al comienzo
y al final la cosa fue un poquito más estruendosa,
y no convencieron. Sin embargo dejaron una buena imagen
y demostraron que el britpop les calza justo.
Cuando pase el temblor...
Pasadas las 22, entró en escena
Gran Martell, el super poderoso trío que integran
Jorge Araujo, ex baterista de Divididos, Tito Fargo,
ex guitarrista de Los Redonditos de Ricota y ex Hurlingham
Reggae Band con Luca Prodan, y Gustavo Jamardo, ex bajista
de Porco. Juntos tocaron durante poco menos de una hora,
con una intensidad que hizo temblar la sala.
Con el espíritu rockero intacto,
incluyeron en el repertorio temas de su próximo
disco, entre ellos “Rómulo y Remo”.
El disco saldrá dentro de un par de meses y se
grabará en los estudios El Santito de Buenos
Aires.
Para destacar, el tema “El silencio
de los pasos”, en el que Fargo creó un
espectacular clima con su introducción, aprovechando
magistralmente las bondades del pedal. Y nota aparte
para Jamardo, que durante toda la presentación
dio una auténtica clase de bajo, al punto tal
que el propio Fargo se refirió a él como
“un animal”. La puesta en escena fue acompañada
por la proyección de imágenes detrás
de la banda, que conjugó, en general, muy bien
con la música.
A los amantes del rock extra potente,
les recomendamos esta banda. A los que disfrutan de
la música más “tranquila”,
definitivamente esto no es lo suyo. |
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